
los bares emblemáticos de la ciudad de Mérida, como concepto estético nocturno, de una segunda jornada para algunos, manteniéndose al paso del tiempo como testigos fieles de la transformación social de sus asiduos, y sobre todo, la transformación psíquica de la urbe, entre trago y trago, las ideas surgen, unas se quedan entre las cuatro esquinas de la mesa acompañados del cenicero y un par de botellas vacías, mientras otras ideas explotan entre la media luz y la turbia atmósfera causada por el humo de los cigarrillos encendidos....
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